Lora Miel: migración, rediseño y Google Ads para impulsar las ventas de un e-commerce

Cuando comenzamos a trabajar en el proyecto de Lora Miel, el objetivo iba mucho más allá de renovar la apariencia de su tienda online. Nos encontrábamos ante una marca con más de 50 años de experiencia en el sector apícola, un catálogo consolidado y un producto con una propuesta de valor muy clara, pero cuya infraestructura digital necesitaba evolucionar para acompañar el crecimiento del negocio. La prioridad era construir una tienda más moderna y sencilla para el usuario, pero también técnicamente preparada para optimizar el SEO, analizar correctamente el comportamiento de los clientes y desarrollar campañas de Google Ads orientadas a la venta y la rentabilidad.

Desde Agencia SEO SVQ planteamos el proyecto como una transformación integral del canal digital. Esto implicaba migrar la tienda a una nueva instalación de WordPress y WooCommerce, conservar toda la información comercial existente, rediseñar la experiencia de compra, reorganizar y optimizar el catálogo y, una vez construida esa nueva base, utilizar Google Ads como uno de los principales canales de captación. El resultado es un buen ejemplo de por qué el diseño web, el SEO, la CRO, la analítica y la publicidad digital funcionan mucho mejor cuando se desarrollan dentro de una misma estrategia.

El punto de partida: renovar la tienda sin perder todo lo construido

Una migración de un e-commerce requiere bastante más planificación que la renovación de una web corporativa. En una tienda online no trabajamos únicamente con páginas, textos e imágenes, sino también con una base de datos que contiene productos, clientes, pedidos, cupones, variaciones, referencias e información comercial acumulada durante años. Cualquier error durante el proceso puede afectar directamente a la operativa del negocio.

Por este motivo, la nueva versión de Lora Miel se desarrolló inicialmente en un entorno independiente. Esto nos permitió trabajar en el diseño, la estructura de WooCommerce y el catálogo sin interferir con la tienda, que seguía recibiendo pedidos. Al mismo tiempo, podíamos preparar con mayor seguridad el traslado de toda la información necesaria antes de realizar el cambio definitivo.

Uno de los puntos especialmente importantes fue conservar correctamente el historial de pedidos y su relación con los productos. Para ello, trabajamos con los SKU como elemento de referencia, de manera que los pedidos procedentes de la tienda anterior continúen vinculados correctamente con los productos de la nueva instalación. La migración también contempló clientes, cupones y demás información necesaria para que el cambio de plataforma no implicara empezar desde cero.

Además, el proceso se planteó en fases. Realizamos una primera migración de la información histórica mientras la tienda original seguía operativa y, posteriormente, una sincronización final antes de poner en producción la nueva web. De esta manera reducíamos el riesgo de perder pedidos realizados durante el periodo en el que ambas instalaciones coexistieron.

Una migración que también implicaba DNS, SSL y servicios asociados al dominio

Cuando la nueva tienda estuvo lista, comenzó una de las fases más delicadas del proyecto: hacer que loramiel.es comenzara a servir en la nueva instalación. El cambio implicó modificar los registros DNS del dominio, revisar la configuración de las versiones con y sin www y comprobar el funcionamiento del certificado SSL.

Sin embargo, durante una migración de este tipo es importante recordar que un dominio no se utiliza únicamente para mostrar una página web. También puede gestionar servicios de correo y de verificación en distintas plataformas. Por ello, durante la modificación de los DNS, mantuvimos y verificamos los registros necesarios para el funcionamiento del correo electrónico, incluidos los registros MX, TXT, DKIM, DMARC y autodiscover.

Este trabajo técnico suele pasar por completo desapercibido para el usuario final, pero es precisamente uno de los elementos que distinguen una migración planificada de un simple cambio de servidor. El objetivo era que Lora Miel pudiera estrenar una tienda completamente nueva sin que la transición provocara interrupciones en las ventas, pérdida de información o problemas en otros servicios vinculados al dominio.

El rediseño: una tienda pensada para facilitar la compra

Una vez resuelta la parte técnica, el rediseño debía responder a una cuestión fundamental: ¿cómo conseguimos que el usuario que llega a Lora Miel encuentre rápidamente el producto que busca y tenga menos motivos para abandonar antes de completar su pedido?

La nueva tienda se planteó con una estructura más clara, otorgando mayor protagonismo al catálogo y mejorando la presentación de las diferentes variedades de miel y de productos apícolas. Las fichas de producto también comenzaron a trabajarse no solo desde una perspectiva visual, sino también integrando información comercial, la experiencia de usuario y el SEO. El objetivo es que cada producto pueda explicar correctamente sus características al comprador y, al mismo tiempo, proporcionar a Google suficiente contexto para entender qué se comercializa en cada URL.

Durante esta fase también hemos ido ampliando y optimizando el catálogo con productos como la miel con arándanos o la miel en panal, manteniendo una estructura coherente tanto en las descripciones como en la presentación de la tienda. En un e-commerce, estas páginas tienen una importancia especial porque pueden funcionar simultáneamente como landing pages SEO y como páginas de conversión.

El trabajo sobre la experiencia de compra también se extendió a la estrategia comercial. La configuración del envío gratuito a partir de 60 euros, por ejemplo, puede convertirse en una herramienta para incentivar un mayor valor del carrito, pero debe coordinarse correctamente con descuentos y cupones para evitar promociones acumuladas que reduzcan innecesariamente el margen. Por ello, también hemos trabajado en las reglas de los cupones para que determinadas promociones no puedan combinarse entre sí ni aplicarse cuando el pedido ya cumple las condiciones establecidas para el envío gratuito.

Construir una buena tienda antes de invertir en captar tráfico

Uno de los principios que seguimos durante el proyecto fue evitar aumentar la inversión publicitaria en una infraestructura que sabíamos que podía mejorarse. Google Ads puede conseguir tráfico rápidamente, pero ese tráfico tiene un coste y, si la experiencia de compra presenta fricciones, cada usuario que abandona la web representa una oportunidad por la que ya hemos pagado.

Por eso la migración y el rediseño eran también una parte de la estrategia de Google Ads. Una web más rápida, clara y preparada para convertir aumenta las posibilidades de convertir el tráfico de pago en pedidos y permite que el presupuesto publicitario opere sobre una base mucho más sólida.

Al mismo tiempo, la nueva estructura nos permite desarrollar una estrategia SEO a medio y largo plazo en torno a las diferentes variedades de miel y a búsquedas con intención comercial. SEO y SEM cumplen aquí funciones complementarias: el posicionamiento orgánico construye visibilidad de forma progresiva, mientras que Google Ads permite acceder de inmediato a usuarios que ya están buscando productos como los que comercializa Lora Miel.

La evolución de Google Ads en Lora Miel

La estrategia publicitaria también ha evolucionado a medida que hemos acumulado información sobre el comportamiento de los usuarios y las ventas. Durante las primeras etapas trabajamos campañas de búsqueda, pero posteriormente comenzamos a dar mayor protagonismo a Performance Max, una tipología especialmente interesante para un comercio electrónico porque permite utilizar el catálogo de productos y diferentes espacios del ecosistema de Google para localizar usuarios con una mayor probabilidad de conversión.

El cambio de enfoque también implicaba modificar la forma de evaluar la campaña. En un e-commerce no tiene demasiado sentido considerar un buen CTR o un CPC reducido como el objetivo final. Son indicadores útiles para diagnosticar el rendimiento, pero el negocio no obtiene ingresos porque un usuario haga clic en un anuncio. Los obtiene cuando el usuario finaliza la compra.

Por eso, el análisis de la cuenta se ha ido desplazando progresivamente hacia las conversiones, el valor de conversión, el coste de adquisición y el retorno de la inversión publicitaria. Esta evolución es especialmente importante en Performance Max, donde Google utiliza automatización y aprendizaje automático para decidir dónde y a qué usuarios mostrar los anuncios.

Medir correctamente el valor de cada venta

Uno de los puntos que hemos revisado durante el proyecto ha sido precisamente la medición de las conversiones y del valor económico que Google Ads genera. En una campaña orientada al comercio electrónico no basta con registrar que se ha realizado una compra; también necesitamos transmitir cuánto se ha facturado por esa compra.

La diferencia es importante. Dos pedidos pueden contar como una conversión cada uno, pero si uno tiene un valor de 20 euros y otro de 100, desde el punto de vista del negocio no tienen el mismo impacto. Cuando Google recibe correctamente esta información, puede aprender no solo qué usuarios tienen más probabilidades de comprar, sino también qué perfiles y comportamientos están asociados a pedidos de mayor valor.

Esta es la base para evolucionar desde una estrategia centrada exclusivamente en conseguir conversiones hacia otra orientada al valor de conversión y al ROAS. El objetivo deja de ser generar el mayor número posible de ventas, independientemente de su importe, y pasa a ser encontrar el equilibrio entre la inversión publicitaria, la facturación y la rentabilidad.

Optimización de Performance Max a partir de datos reales

Con la nueva tienda ya operativa y un volumen creciente de información disponible, durante septiembre de 2026 hemos entrado en una fase mucho más interesante de la campaña. Ahora podemos analizar qué productos, señales y búsquedas están realmente contribuyendo al rendimiento y cuáles pueden estar consumiendo presupuesto sin aportar suficiente intención comercial.

En la última revisión de la cuenta hemos trabajado precisamente sobre esta cuestión. Hemos analizado el comportamiento de Performance Max, los recursos utilizados por la campaña, las señales de búsqueda y los productos que Google emplea para encontrar compradores. A partir de esos datos hemos eliminado elementos poco relevantes y simplificado determinadas señales para concentrar el aprendizaje en aquellas que presentan una relación más directa con la intención de compra.

Este tipo de optimización también requiere saber cuándo dejar trabajar a la campaña. Performance Max necesita acumular información después de cambios importantes y realizar modificaciones constantemente puede interferir en ese proceso. Por ello, tras la última optimización, el siguiente paso es permitir que la campaña genere nuevos datos y comparar su evolución antes de volver a tomar decisiones.

La gestión de campañas automatizadas no consiste en activar una estrategia y esperar resultados, ni en modificarla todos los días. Consiste en proporcionar buenos datos, eliminar el ruido, interpretar el rendimiento y realizar cambios cuando exista suficiente información para justificarlos.

De analizar clics a analizar facturación

La evolución más importante del proyecto de Lora Miel probablemente no se encuentra en una métrica concreta, sino en la forma en que ahora podemos analizar el canal digital. Desde que la nueva tienda comenzó a generar datos, hemos realizado un seguimiento periódico de los pedidos y de la facturación, diferenciando, en la medida en que la atribución disponible lo permite, el peso de Google Ads frente al tráfico orgánico y directo.

Esto nos permite dejar atrás una visión de Google Ads basada únicamente en impresiones, clics y conversiones para empezar a responder preguntas mucho más importantes para el negocio: cuánto estamos facturando, qué parte de esas ventas procede de la publicidad, cuánto cuesta generar cada pedido, qué productos tienen mayor capacidad de conversión y hasta qué punto podemos aumentar la inversión manteniendo la rentabilidad.

Durante agosto ya pudimos utilizar los pedidos reales registrados en WooCommerce para realizar proyecciones de facturación, y durante septiembre hemos continuado cruzando esa información con el comportamiento en Google Ads. A medida que aumenta el historial, las decisiones dejan de depender de estimaciones y pasan a basarse en patrones de compra reales.

El siguiente paso natural será disponer de periodos comparables lo suficientemente amplios como para evaluar con mayor precisión el ROAS y determinar hasta dónde podemos escalar Performance Max. El objetivo no es conseguir el mayor volumen de tráfico posible, sino identificar cuánto podemos invertir de forma rentable para aumentar las ventas.

Un proyecto de e-commerce que va mucho más allá del diseño web

El caso de Lora Miel demuestra por qué una migración y un rediseño no deberían analizarse únicamente desde el punto de vista estético. La nueva web ha supuesto reconstruir la infraestructura sobre la que funciona el canal online del negocio, conservar su histórico comercial, mejorar la experiencia de compra y crear una base mucho más adecuada para trabajar en SEO, analítica y publicidad.

Sobre esa infraestructura hemos podido desarrollar una estrategia de Google Ads cada vez más orientada a resultados comerciales reales. Primero, necesitábamos obtener una medición fiable; después, entender qué estaba funcionando; y ahora podemos utilizar esos datos para optimizar Performance Max y comenzar a plantear el crecimiento desde una perspectiva de rentabilidad.

Además, el proyecto continúa evolucionando. Seguimos trabajando en las fichas de producto, el posicionamiento orgánico, el comportamiento de los compradores, las promociones y la campaña publicitaria. Cada nuevo pedido aporta información que puede utilizarse para mejorar el siguiente.

Esta es precisamente la diferencia entre crear una tienda online y desarrollar un verdadero canal de venta digital. Una web puede estar terminada el día en que se publica; un e-commerce, en cambio, debe evolucionar continuamente en función de sus datos.

En Lora Miel, la migración y el rediseño fueron el punto de partida. El trabajo que estamos realizando ahora consiste en utilizar esa nueva infraestructura para aumentar las ventas, mejorar la rentabilidad de Google Ads y construir un canal de captación capaz de crecer de forma sostenible.

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